Franquismo en elipsis

Convertir un episodio militar aislado en épica cinematográfica es fácil. Sólo hay que tener pocos complejos y dominar un par de recursos narrativos. Narrar ese mismo episodio, arrancarle toda la épica, presentarlo como un sacrificio sin sentido, y que aún así fuerce al espectador a sentirse parte de lo que representan los protagonistas, eso ya es otro nivel. Es lo que hace El Ministerio del Tiempo, lo lleva haciendo toda la temporada actual. Desmontar la visión nacionalista del Franquismo que aún nos empapa y decirnos que, aún así, podemos estar orgullosos de esa Historia que nos habían contado mal.

El final del Capítulo 16 (2×08 para el que siga la notación anglosajona) de El Ministerio del Tiempo es una rima con el que, hasta este díptico de media temporada ‘Tiempo de Valientes’, era mi preferido, ‘Tiempo de Leyenda’, el Capítulo 9 ó 2×01. La banda sonora que seguía la última carga del Cid/Alonso en montaje paralelo con la muerte del Cid/Funcionario es la misma que acompaña la salida con honores de Los Últimos de Filipinas de la Iglesia de Baler, pero mientras en el primer capítulo la cámara seguía a Alonso y los gestos de respeto de los soldados a su alrededor, en esta ocasión rehúye el presunto desfile triunfal y enfoca al doctor Vigil, que echa un vistazo a las tumbas de los caídos, mientras la voz en off de Julián, desde la actualidad, lee en un libro de historia cómo el Gobierno pensó que ninguno de ellos había realizado actos que mereciesen condecoración.

Esa escena es el contraplano nunca rodado de la secuencia final de Los Últimos de Filipinas (1945), de Antonio Román, hasta ahora, la única adaptación mainstream de la presunta hazaña de esos soldados en un lugar perdido de la penúltima colonia española. Presunta porque, si fuésemos capaces de verlo desde fuera, no lo diferenciaríamos mucho del chiste sobre los japoneses que continúan en guerra con EEUU en algún atolón perdido del Pacífico. El Ministerio del Tiempo rescata, una vez más, otro episodio POP de la Historia de España, lo reivindica y lo relee, como haya podido hacer con El Cid de Charlton Heston -o con cualquier Cid-, con ese canalla y vividor genial que fue Lope de Vega o con Argamasilla, el hombre de los rayos X en los ojos, retratado más como nos habría gustado que fuese que como debió ser.

En ese punto, Alonso y Julián, nuestros viajeros del tiempo, ya han vuelto al presente. Se ha evitado que formen parte de ese desfile triunfal ante los tagalos de nuevo para arrebatarle épica y también como un retrato de la evolución de los personajes. Quizás Alonso, al que hemos visto hacerse camarada del Cid, estar dispuesto a morir en la Invencible y negarse a boicotear las obras de Cervantes, se desdibuja un poco al convertirse en el personaje que insiste en desertar y preservar la Historia, aunque sea coherente su empeño en seguir las órdenes -y podemos pensar que, redescubierto su amor por Blanca, ahora tiene una razón para pertenecer al siglo XXI-. En este caso, se supedita a Julián, que regresa tras estar perdido toda la temporada y se nos muestra mucho más derrotado que en la pasada, sin intentar salvar a sus compañeros como no rescató a Federico García Lorca ni pudo hacerlo con su mujer.

Aún así, este Julián es mucho más maduro que el de anteriores capítulos, y su discurso sobre el absurdo de la guerra, en el que iguala a todos los territorios de España y separa, en realidad, ricos y pobres, es toda una declaración de intenciones de una serie que en el capítulo anterior ha presentado a un soldado de los Tercios de Flandes, a la encarnación discursiva dentro de la serie de héroes como el Cid o el Capitán Alatriste, enfrentándose a los antidisturbios para evitar un desahucio y enamorándose de una abogada que se encadena a puertas y va con palestino a la comisaría.

Lo curioso es que la opinión de la serie sobre la Historia de España y la influencia nociva del Franquismo en su lectura la expresa, mucho mejor que la trama principal de Filipinas, la trama personal de Pacino. Igual que Alonso es el soldado español definitivo, Pacino, al que ya hemos visto de cuadrillero de la Santa Hermandad, encarna a todos los policías que en nuestro país han sido. Así que se indigna con los amigos de su padre que reniegan de la democracia pero pastelean con sus ministros y acepta el divorcio de su madre como algo lógico, pero intenta salvar a su padre. La selección va a ganar, te lo digo yo. Pacino entiende los defectos del pasado, pero aún así reconoce su vínculo con él y no pretende destruirlo, sino redimirlo. Quizás algo que no siempre es posible a nivel global, pero sí al personal.

Este Capítulo 16 habría sido un gran final de segunda temporada, haciendo rima con el 9 dedicado al Cid e integrando trama, discurso y ritmo como en las mejores entregas de la serie. Y además, de alguna manera cierra tramas con todos los personajes: Julián menos idealista pero en paz, Alonso asumiendo su identidad en el siglo XXI, Amelia sin la amenaza de la fecha de su muerte y el nuevo, Pacino, con la salvación de su padre aún como motor de sus acciones.

En el caso de Amelia, cuyo papel como la intelectualidad del grupo sigue cojeando alguna vez que otra, se elimina la trama romántica y del triángulo de un plumazo y se rehace la presunta fecha de la muerte, haciéndole un favor al único personaje que continuaba desdibujado. Se reconcilia con su “no los necesito, pero el caso es que me gustan”. El personaje femenino principal no se va a definir más -suponemos- por sus relaciones con los masculinos, y su confesión a Pacino explica, a posteriori, un inmovilismo vital que quizás el guión tendría que haber marcado más antes. Si en otros momentos la serie te agarra por las solapas y te grita lo que está pasando a la cara, en este caso se han pasado de sutiles.

Sin saber qué ocurrirá en los cinco episodios que quedan pendientes y, de momento, sin fecha, las dos temporadas de 8 episodios pueden apuntarse el mérito de ser, como conjunto, el equivalente a la conversación final de Pacino y su padre o del contraplano filipino: una reescritura que mira al pasado sin vergüenza pero no omite sus errores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s